Para el bien de todos, fuera mejor seguir como buenos vecinos

Por Jerry A. Padilla
Posted 3/7/19

Desde los principios de la formación de esta nación, Estados Unidos Norte-americanos, la nación vecina al sur, los Estados Unidos Mexicanos, ó México, ha contribuido al éxito del vecino al Norte.

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Para el bien de todos, fuera mejor seguir como buenos vecinos

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Esta columna del difunto Jerry Padilla fue publicada por primera vez en 2008.

Desde los principios de la formación de esta nación, Estados Unidos Norte-americanos, la nación vecina al sur, los Estados Unidos Mexicanos, ó México, ha contribuido al éxito del vecino al Norte. Por la mayor parte ha visto buena voluntad entre esta grandes naciones del continente Norte-americano durante el pasado siglo veinte.

Pero, ahora en estos primeros años de este nuevo siglo veintiuno, algo ha cambiado. En un tiempo un ciudadano de los EE.UU., podía cruzar la frontera en cualquier ciudad fronteriza, sólo con la licencia de manejar y pasar varias horas yendo de compras, servicios médicos, gozando un buen restaurante, y hasta me acuerdo que mis padres iban con otras parejas a rodeos y peleas de toros. Ciudadanos de los EE.UU., podían viajar a México, el Canadá y el Caribe, con el fe de nacimiento, sin pasaporte.

Mexicanos cruzaban diario para venir a trabajar, ó a gozar viniendo de compras, educarse, trabajar y participar en todo que se encuentra aquí, en las mismas ciudades fronterizas, viniendo y volviendo todos los días. Había cooperación y respeto. Como los buenos vecinos que se respetan, la puerta estaba abierta unos a los otros.

Pero ha cambiado mucho, mayormente en los últimos años, y ahora el vecino del Norte, está gastando millones para levantar un muro entre la frontera de los dos lados.

Imagínese, estimado lectores, cómo se ha de sentir un buen vecino y amigo, si al tratar de visitar, se le cierra la puerta en la cara. Eso precisamente es lo que ocurre, con la polémica del muro, seguridad de la patria, y pues todos los asuntos que se oyen día a día en las noticias tocante a la inmigración, legal ó ilegal, reforma que se promete, y todavía no se ha resuelto nada, y la buena bondad entre las naciones está a riesgo de cambiar.

Hace poco tiempo, oficiales de los EE.UU., propusieron ayudar a México con el asunto de esfuerzos del gobierno contra narcotraficantes. Pero la oferta contenía condiciones que si estaba los gobernantes de México de acuerdo, iban a tener que hacer como el vecino más rico y poderoso quiere.

Lo siguiente aunque que por la mayor parte son ejemplos de la hisotria, sirven para aclarar el tema. Cuando las Trece Colonias que se rebelaron contra Inglaterra, luchando para independencia y formando una nueva nación, había momentos cuando los encargados de la campaña se encontraban a punto de la derrota, por la falta de recursos. Entró España a este conflicto, como aliado, por razón de que Francia les ayudaba a los americanos rebeldes. En aquel entonces, México era reino bajo la monarquía de España. Era preciso en esos años, que las fuerzas militares recibieran comida. Entonces, ¿pues quién fue quien envió manadas de ganado a Luisiana desde Texas y el norte de México para alimentar a los soldados de esas Trece Colonias rebeldes, si no mexicanos?

Por todos los territorios de Nueva España (México), hubo una llamada para oro para aumentar los $5 millones que España había donado a la causa. Hasta aquí en Nuevo México, cuando el gobernador Juan Bautista de Anza trataba de guardar la provincia de las incursiones de los Comanche y Apache, pidió que la gente donara lo que pudiera. Varias antepasadas hispanas donaron sus joyas de oro a la causa. En aquel entonces todavía no eran parte de los EE.UU.

Con el tiempo México también ganó su independencia, siguiendo el ejemplo de su vecino al norte. No fue un proceso fácil, y en las primeras décadas, hubo muchos cambios de líderes, y pues la nueva nación pasó trabajos establecerse, pero se hizo.

Pero durante estas décadas de los principios de los años 1800’s, algunos individuos del vecino norteño, aprovecharon la situación, estableciendo colonias en Texas.

Desafortunadamente, los vecinos pelearon una guerra, y México tuvo que entregar como la mitad de su territorio. Pero, a lo largo de la frontera, la gente común de los dos lados sobrevivía, como siempre suele hacer de lo mejor que se pueda.

Durante el caos de la Guerra Civil Norte-americana y la guerra entre la república mexicana y la monarquía de Napoleón, hubo varios casos cuando los dos vecinos de ayudaron unos a los otros. Don Benito Juárez, líder quien trataba de asegurar la independencia de México, encontró refugio cuando necesario con el vecino del norte. Varios aventureros norte-americanos participaron en la lucha a favor de la república. En los territorios del Suroeste, miles de soldados que nacieron mexicanos, se alistaron al servicio del militar de la Unión de los EE.UU.

Aunque no siempre se les reconoce la contribución, también fueron responsables de que la Unión ganara, y los estos Confederados no tomaron posesión de Nuevo México, Colorado, Arizona, California, Chihuahua, Sonora, y Baja California.

Por toda la historia había casos en cual los dos vecinos se ayudaban uno al otro. Durante la Revolución de 1910, Francisco “Pancho” Villa, cuando lograba éxito en la lucha, tuvo algo que ver para que los EE.UU. se diera cuenta de que alemanes proponían establecer bases submarinos en la costa de México, prometiendo devolver los territorios del Suroeste, si les ayudaran en la propuesta. Muchos reconocerán el asunto originando con el dicho Zimmerman Note. ¿A que no sabían que Pancho Villa tomó medidas para informar a sus amigos “gringos,” en El Paso de este mismo asunto?

Otro ejemplar chico, antes que se vuelva una lección de historia, esto. A los principios de la Segunda Guerra Mundial, México entró como aliado a su lado. Había muchos buenos aviadores allá, pero faltaban aviones en sus fuerzas militares. Pues, era el caso en muchas naciones, y entre los primeros aviadores norte-americanos de la Fuerza Aérea de los EE.UU., todavía se están descubriendo nombres de aviadores mexicanos que fueron incorporados a varias alas de bombardeo, y de caza. El primer aviador entre los primeros que dieron la vida defendiendo los EE.UU., que murió en el ataque por los japoneses en Pearl Harbor, tenía el apellido de Gonzales, y Manuel, por su nombre de pila.

En tiempos más recientes, soldados del Ejercito Mexicano fueron los primeros de organizarse enviando un convoy a ayudar a los damnificados en Nuevo Orleáns, cuando el Huracán Katrina dejo a miles refugiados allí. Fue una columna de soldados sin armas, pero con la voluntad de ir a ayudar a otros seres humanos que estaban sufriendo, y fueron entre los primeros de llegar.

Y pues así ha sido, los dos vecinos ayudándose, y otra vez que se oiga todo esto de inmigración y represalias, no olviden la realidad, de quien siempre les ha cosechado y procesado la comida que comemos todos los días. Ahora más que nunca, en vez de una política de aislamiento de Latinoamérica, los EE.UU. debería, para el bien de todos, abrazar a su vecino del sur, en esfuerzos renovados de buena bondad.

En vez de un muro, establecer oficinas, centros para procesar de manera legal, el intercambio humano que sigue cruzando de los dos lados. Lo que se habla se entiende, porque sí hay otros medios para resolver estos asuntos para el bien de todos, y mantener esa amistad y cooperación que ha contribuido a dos gran naciones. Es que los dos vecinos deben tratarse con respeto, y juntos recuperar esa bondad y amistad que ha existido antes.

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