Los Hijos de la Monja Azul

Capítulo XA: Los 37 consejos de Santa Teresa de Ávila le ayudan a Sor María

Por Larry Torres
Posted 2/25/20

Como madre abadesa, Sor María tenía mucho en que pensar. Precisaba un modelo ejemplar para su vida. Esa tarde, ante de acostarse, recordó que tenía un libro que contenía los 37 consejos que Santa Teresa de Ávila había escrito, pero no sabía dónde lo había puesto.

You have exceeded your story limit for this 30-day period.

Please log in to continue

Log in

Los Hijos de la Monja Azul

Capítulo XA: Los 37 consejos de Santa Teresa de Ávila le ayudan a Sor María

Posted

Como madre abadesa, Sor María tenía mucho en que pensar. Precisaba un modelo ejemplar para su vida. Esa tarde, ante de acostarse, recordó que tenía un libro que contenía los 37 consejos que Santa Teresa de Ávila había escrito, pero no sabía dónde lo había puesto.

Cuando nació el día 28 de marzo, 1515, Santa Teresa había sido bautizada Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada. Sin embargo, dado el hecho que después de que falleció el día 4 de octubre, 1582, sus escritos se conservaban como tesoros de la vida religiosa. En 1622, 40 años después de morir, Teresa fue canonizada por el Papa Gregorio XV.

Cuando Sor María mudó unos cuantos chuchulucos en su celda, halló el libro de la monja Carmelita mística debajo del lecho.

Comenzó a leer sus primeros siete cosejos de Santa Teresa: "Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa; Dios solo no se muda. El dolor nunca permanece. Es bueno extravearse de vez en cuando para poder adquerir más experiencia. Si confiamos en lo humano, el auxilio divino nos faltará. Dios se alegra cuando le pedimos cosas grandes. Load a Dios por Su misericordia. No tratad de hacer tanto, que falléis en todo."

Pausó Sor María a reflexionar un poco sobre ellos.

Continuó: "Dios nos dio talentos para usar hasta que se necesiten para un propósito divino. Nuestra almas han de perder su paz si siempre criticamos a las cosas insignificantes. Nunca afirmad nada hasta que acertéis que sean verdades. Tened valor para todo lo que suceda en la vida. Sed mansitos con todos pero severos con sí mismos. Nunca nos comprenderemos si no tratamos de comprender a Dios primero. Recordéis que solo tenéis un alma, una vida y una gloria eterna."

Como discípula mística de Santa Teresa de Ávila, Sor María pausó para rezar por las necesidades de todo el género humano.

Leó más allá: "La tierra, sin cultivarse, no da nada más que cardos y espinas; así también es el espíritu del hombre. Cristo no tiene más cuerpo que el suyo. Confiad en Dios que estéis donde debéis estar. El amor transforma a la labor en descanso. Las almas sin la oración son como la gente sin cuerpos o sin pies ni manos. La oración es tener una amistad con Dios. La oración es un acto de amor."

Sor María comenzó a comprender que lo divino se rebusca primero en sí mismo - es el "El Castillo Interior" de Santa Teresa de Ávila.

Ahora las meditaciones de Sor María penetraron una etapa más profunda. Santa Teresa también escribió: "La verdad sufre pero nunca muere. La voluntad de Dios es que no tengan límites sus obras. Es inútil pensar que vamos a entrar al Cielo sin entrar en nosotros mismos; allí está Dios. Dios no se niega de nadie. Buscad a Dios y sin duda lo hallaréis. Conoced a Dios por medio de sus amigos."

"El verdadero humilde ha de ir contento por el camino que lo llevase el Señor," dijo Sor María meditando en "El Camino de la Perfección."

En cuanto a la naturaleza del hombre, Sor María comprendió que: "No es desgracia no saber de nuestros orígenes. Entre más se acerca uno a Dios, menos complicado se hace. Nunca pensad que la persona que sufre, no está orando; está ofreciendo sus sufrimientos como oración. El sufrimiento es un gran favor que Dios nos hace. Cambiad nuestra propia voluntad por la voluntad de Dios. Dios hace gran favor con ponernos el la compañía de buena gente. Es solamente el amor que da valor a todo. Las comparaciones son odiosas. Se derraman más lágrimas sobre las peticiones que Dios nos cumple que sobre las que no nos cumple."

Concentrando en las peticiones de Santa Teresa, Sor María llegó a perfeccionar su amor de Dios por medio del diálogo con Él, en la meditación sobre las palabras de Dios y por contemplación en Su rostro. Las oraciones mentales pueden amejorar nuestros diálogos con Dios.

La version de este historia en inglés esta por la Página C4.

Comments


Private mode detected!

In order to read our site, please exit private/incognito mode or log in to continue.