Día de los Muertos: la riqueza del ritual

Por Teresa Dovalpage
Posted 10/30/19

El Día de los Muertos evoca imágenes de los seres queridos, velas que gotean cera y los aromas tentadores que se escapan de la cocina. Papel picado de colores, con diseños esmeradísimos. Calaveritas de azúcar, demasiado decorativas para ser comestibles, pero igual de rechulas. Arreglos florales que casi siempre llevan cempasúchil.

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Día de los Muertos: la riqueza del ritual

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El Día de los Muertos evoca imágenes de los seres queridos, velas que gotean cera y los aromas tentadores que se escapan de la cocina. Papel picado de colores, con diseños esmeradísimos. Calaveritas de azúcar, demasiado decorativas para ser comestibles, pero igual de rechulas. Arreglos florales que casi siempre llevan cempasúchil.

Día de los Muertos, cuando las abuelas recuerdan y hablan con nostalgia de sus propias abuelitas, de los bisabuelos que ya no están y nadie más que ellas recuerdan. Día de los Muertos, cuando los ancianos hablan del tiempo que pasó y de cómo las cosas eran tantos años atrás.

Día de los Muertos, tan cercano a Halloween, pero tan diferente. Halloween: víspera de Todos los Santos, fin del tiempo de la cosecha, festival celta llamado Samhain. En nuestro tiempo es noche de fiestas, pedigüeños de dulces y disfraces.

Día de los Muertos: Día de los Fieles Difuntos. Recuerdo y reflexión sobre el ciclo de la vida y la muerte. Irreverente, pero no burlón. Rarito, pero no macabro. No hay miedo, real o fingido. Al contrario, nos invita a regocijarnos por el hecho de estar (todavía) entre los vivos.

Si has vivido más de un año en o cerca de una comunidad hispana, ya te habrás acostumbrado al Día de los Muertos. Sabrás que la celebración tiene dos elementos claves: la palabra y el alimento. La herencia culinaria de la familia, mantenida caliente y compartida junto con historias de los antepasados.

La palabra

A veces la gente intercambia poemas cortos llamados "calaveras." Son versos humorísticos como:

Ahí viene el agua

por la ladera,

y se me moja

mi calavera.

La muerte calaca

ni gorda, ni flaca.

Algunas se basan en canciones populares o se refieren a anécdotas cómicas. Otras son satíricas, como obituarios falsos para los vivos. En the Taos News, las calaveras escritas por Jerry Padilla eran famosas.

¿Puedes inventarte una calavera y compartirla en Facebook?

Los alimentos

Hay comida para los vivos y hay ofrendas para los muertos. Los banquetes festivos se tienen en las casas, tal vez alrededor de un altar o a la mesa del comedor, o en el panteón, donde llega toda la familia trayendo los platillos y bebidas que sus seres queridos disfrutaban. Mientras tanto, toman un tiempecito para limpiar o decorar las tumbas con adornos de flores.

Puede que suene un tanto espeluznante para los no iniciados, pero en realidad no hay nada sombrío o particularmente triste en todo esto. El Día de los Muertos es una celebración de la vida. La gente se reúne para compartir cuentos familiares, a veces teñidos de melancolía, pero con frecuencia divertidos. Los "te acuerdas de" a menudo vienen acompañados de sonrisas.

Las calaveritas de azúcar, cubiertas con glaseado de colores brillantes, son un elemento básico de esta celebración, pero hay muchas más posibilidades. Un tesoro culinario mexicano, el atole, es una bebida reconfortante preparada a base de leche, harina de maíz, vainilla, azúcar (de piloncillo si se encuentra) y, a veces, nuez moscada y canela. Perfecto para una noche fría de noviembre.

Mi golosina favorita, sin embargo, es el pan de muertos, un panecillo dulce y suave espolvoreado con azúcar (blanca o de colores), glaseado y adornado con huesitos de la misma masa. Aquí está la receta, proporcionada por Elena Ocaña, una antigua estudiante de UNM-Taos.

La versión de este columna en inglés esta por la Página C2.

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