Espíritu del Nórte: rézos para los enfermos y en el fín de vida

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Pues ahora nos hallamos bien entrado en Noviembre, durante que damos fuerza de recordar de nuestros queridos difuntos y de suplicar para sus almas, y de cuidar y rezar para nuestros enfermos. Estos actos de oración y de caridad no deberían de pertenecer solamente en noviembre sino por todo el tiempo como ha sido siempre aquí por el Espíritu del Norte.

En el Norte, como por dondequiera en todo el mundo, las tradiciones espirituales siempre dan mucho consuelo y alivio a los enfermos y los sufrientes y a los que ya alcanzan al punto de despedir de este mundo. Y, el mes de noviembre siempre es dedicado particularmente a estos ejercicios y memoriales.

Hay algunas oraciones muy poderosas y potentes que pueden rezar los amigos y los familiares de un enfermo para suplicar alivio y curación a sus queridos que están en la pena de sufrimiento.

Una oración poderosa para un enfermo se reza asina:

"¡Omnipotente y sempiterno Dios Creador, salud eterna de los creyentes! Oye los ruegos que te dirigimos por la salud de tu siervo enfermo, para el quien imploramos el auxilio de tu misericordia, para que después de recobrar su salud te dé gracias. Por Nuestro Señor y Sanador Divino. Así sea."

Oración para un querido amigo en su enfermedad:

"¡O, Dios Creador! Que has derramado con la gracia del Espíritu Santo en tus fieles la virtud de la caridad, dignate conceder la salud del alma y del cuerpo a tus siervos y siervas, implorando tu clemencia para ellos de amarte con todas sus fuerzas y cumplir con amor perfecto todo lo que te es agradable y para que preserven en la buena salud del alma, mente, y cuerpo. Así sea."

Y aquí hay una oración para los enemigos (si alguien tiene enemigos!?), deseándoles su bienestar en lugar de castigarlos o injuriarlos o matarlos:

"¡O Dios Creador de la Paz, amador y custodio de la caridad! Da a nuestros enemigos paz y verdadera caridad y la buena salud; y concedeles perdón de sus faltas, como también suplicamos perdón de las faltas nuestras. Líbranos todos con el poder de tu brazo. Por Nuestro Señor, Sanador y Pacificador. Así sea."

Además de rezar las oraciones, estos rezos ganan más poder si la gente muestran también con actos de caridad de cuidar y ayudar por las necesidades de los queridos enfermos y de los enemigos enfermos. Esto es según las tradiciones espirituales que se conocen del Norte y por muchos otros países.

Y tocante a los que llegan al punto de transitar de este mundo en preparación para la despedida final. Yo he estado al lado de varios en su ultimo agonía, y recuerdo de un hombre de grande edad y sabiduría, quien rezó con voz firme esta oración:

"Yo ahora acepto la Muerte. ¡Señor Dios y Creador mio! Desde ahora acepto de vuestra mano con ánimo conforme y gustoso, cualquier género de muerte que queráis darme, con todas sus amarguras, penas, y dolores, por tu divina y bondadosa voluntad. Amen." Luego él murío, y por un tiempo su cuerpo quedo como alumbrado y radiante, en una muerte dichosa.

Y cuando acompañamos a alguien que acaba de morir de este mundo, se reza la oración de La Encomendación del Alma para el difunto:

"¡O Dios Creador! De quien es propio apiadarse y perdonar, te suplicamos humildemente por el alma de tu siervo (o sierva) que has sacado hoy de este mundo; no le entregues en mano del Enemigo Infernal ni le dejes en el perpetuo olvido, sino manda a tus Ángeles que le reciban y lo lleven a la patria del cielo; para que, pues ha esperado y creído en Ti, no padezca las penas del Infierno sino que entre en la posesión de los gozos eternos. Por Cristo Nuestro Señor, que vive y reine en la unidad con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios por todos los siglos. Amen."

Que los enfermos sean sanados, y que nuestros difuntos descansen en la paz eterna.

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